
Limpiar las gafas con la camiseta parece inofensivo. Con los meses va marcando finas rayas en el tratamiento. Hay una rutina mejor de 30 segundos.
El polvo es sobre todo mineral, más duro que el plástico y el tratamiento. Frotarlo en seco arrastra esas partículas por la lente como una lija.
Rocía Magic Cleaner por ambas caras, deja un segundo que levante la grasa y pasa una microfibra limpia. Es sin alcohol, así que no ataca los tratamientos antirreflejante ni de luz azul.
Un acabado antiestático evita que las lentes vuelvan a atraer el polvo de inmediato: se mantienen claras bastante más tiempo.
Si las gafas se empañan con mascarilla o aire frío, el kit MC Antifog las mantiene claras — más sobre esto en otro artículo.
Lleva un frasco pequeño y un paño en el bolso. Nunca más pañuelos, papel ni el borde de la camiseta.